El náhuatl como herramienta de evangelización

Les voy a contar algunas cosas sobre el español y el náhuatl en México. La primera de ellas es la ironía de que el náhuatl ahora sea bandera del anticolonialismo y la resistencia de las lenguas indígenas. El náhuatl fue difundido por los españoles como parte de la colonización.

PERO CÓMO!?

Pues sí, para eso tenemos que retroceder directamente hasta el siglo XVI y los tiempos de la evangelización de los primeros misioneros franciscanos porque la polémica de si los indígenas debían hablar español o su propia lengua tiene todos esos años sin resolverse.

El papel de Malintzin y Jerónimo de Aguilar como intérpretes de Cortés es bastante conocido. Pero una vez que comienza el proceso de evangelización, son los propios frailes los que deben de aprender los rudimentos de la lengua para su tarea de bautizar y convertir. Nada fácil.

Se dedicaron a entender lo más que pudieron de los niños indígenas con resultados más o menos miserables hasta que un niño acabado de llegar de España se convertiría en el primer bilingüe español-náhuatl. Su madre lo “donó” a los franciscanos y se volvió muy famoso.

Le vistieron el hábito a los ocho años y no era otro que Alonso de Molina, hombre brillante como pocos que preparó el primer diccionario en lengua indígena de la Nueva España y también la primera gramática del náhuatl.

La lingüística como la conocemos estaba en pañales, hay que recordar que la primera gramática del español fue publicada en 1492 a la par que llegaban las noticias de los descubrimientos de Colón. Menos de 50 años después, ya se estaba estudiando una lengua indígena con las herramientas más avanzadas de su tiempo. ¿Por qué? Porque los franciscanos reconocieron inmediatamente el potencial que tenía el náhuatl para los fines de adoctrinamiento, pero también para la organización política de la Nueva España.

Los mexicas habían logrado someter a pago de tributos a prácticamente todo lo que ahora conocemos como Mesoamérica. De tal manera que, desde Querétaro hasta algunas zonas de Centroamérica, había hablantes de náhuatl. De esta manera, era más fácil que los frailes aprendieran la lengua a que los indígenas aprendieran español, lo cual también era conveniente para los objetivos de los franciscanos: crear una comunidad indígena cristiana utópica, alejada de los vicios y las malas enseñanzas de los cristianos españoles y sus blasfemias y supersticiones. Los indígenas se mantendrían puros si no hablaban español y su fe se mantendría inocente.

De esta manera, los franciscanos primero, y luego las órdenes religiosas que los acompañaron después en la tarea de evangelización, se dedicaron a difundir el náhuatl de una manera agresiva y depredadora. El primer “lingüicidio” en Nueva España no se dio por la enseñanza del español, sino por la imposición del náhuatl -y del otomí, en menor medida-, lenguas que fueron avaladas eclesiásticamente como apropiadas y “suficientes” para poder instruir la doctrina cristiana en ellas. A los frailes les convenía que los indígenas no hablaran español pues al mantener ellos el monopolio del conocimiento del náhuatl, que se enseñó únicamente en sus conventos durante el siglo XVI y muy buena parte del XVII, su influencia en las poblaciones indígenas era prácticamente de señores feudales.

Durante los 300 años se utilizó el tema de las lenguas indígenas y la enseñanza del español a discreción de los grupos políticos que acapararon el poder. Nunca se pusieron de acuerdo.

Esta indefinición y lucha de poder entre religiosos y políticos españoles, criollos y mestizos, al final fue beneficiosa para evitar la exterminación total de las lenguas indígenas en lo que hoy es México. Pero no nos engañemos, el náhuatl es una lengua impuesta tan colonizadora como lo es el español. Lo mismo el otomí o prácticamente cualquier otra lengua cuya gramática haya sido “fijada” por escrito por los frailes españoles.

Disclaimer: Este post contiene algunas generalizaciones y datos que no son del todo precisos, ya que esto salió de una conversación y trate de recordar y buscar lo más preciso.