El amor y el hombre siempre han tratado de andar de la mano, se frecuentan, conviven, se dicen y no se dicen cosas, y esta relación es bonita hasta que alguno de los dos se le ocurre preguntar “entonces, ¿qué somos?”
Y no, nunca miren feo a este individuo que tiene esa duda, por algo la tiene.
En la convicción moderna, Carl Jung estaba a favor de una psicología compleja que abarcará el cuerpo y el alma, una psicología con alma, con espíritu y cuerpo.
Últimamente, desestimamos el poder intangible, pues buscamos en nuestro sistema nervioso, la explicación racional y material de las cosas, pero la materia nos puede ser tan desconocida como el espíritu, por lo tanto, a veces nada sabemos de estas dos últimas.
El alma según Platón era el principio de vida, lo que daba las funciones vitales a un Cuerpo. Una identidad, una memoria y permanecía psíquica, inteligencia y razón, esta era única e inmortal, impero, lo que da vida un cuerpo.
El espíritu para René Descartes poseía un no sé qué, que se yo, divino, donde se impulsaba el pensamiento y el cuerpo.
El espíritu es un motor que se lanza como una flecha hacia un misterio que tenemos por delante, el espíritu es una energía curiosa y artística, que intuye, que ve, que contempla, que designa un camino para conquistar un algo.
El espíritu se pone en contacto con una intimidad, el otro espiritual y lo existencial. Contacta con lo intelectual, lo emotivo y lo volitivo, o bueno, la voluntad.
El cuerpo es un gran vehículo al que no es necesario sacar una licencia, pero debería. Para Freud, puede ser un cuerpo biológico y erógeno, para la Gestalt, el contacto con el mundo exterior y moverse en él.
Lo decadente, lo limitado, lo que cambia en el individuo, para bien o para mal. El cuerpo es un paradigma, la primera y la última realidad material.
¿Y a qué viene todo este sermón parroquial y porque no has hablado del amor?
Oh, mira, justamente de eso, no hablaré, no centralmente, hablaré de su ausencia en una actividad que gran parte de ustedes, práctica y goza. Sonará a algo anticuado y rígido todo esto, y lo advierto, a más de uno le causará comezón.
Las relaciones sexuales siempre traerán beneficios al área
que quieras justificar. Como deporte, como ocio, pasatiempo.
Y en nuestro
cerebro, es como si picaran el ducto de la serotonina, dopamina, endorfina y oxitocina
y las neuronas corrieran a llenar sus cubetas de ese tan precioso químico volátil
en manos novatas
En el acto sexual, ¿qué involucramos? Depende, el alma no la podemos involucrarla, es propia e intransferible, a menos que uno fallezca en el acto y perezca en un crimen pasional.
Solo nos queda el cuerpo y el espíritu.
Al vincularse con el otro, el ideal es compartir la energía de nosotros. La energía corporal es finita y muy limitada, si solo la enfocamos en el acto sexual a algo corporal y fisiológico, hay una pérdida y desgaste, una relajación y desgaste placentero.
La experiencia sexual no debe limitarse al cuerpo, sino también al espíritu, porque el espíritu busca al otro como y en su espíritu.
Cuando el contacto es superficial y vacío infértil, se puede enturbiar esta experiencia, trayendo consigo, confusión al espíritu, ya que no se abre la jaula que lo libera a la experiencia. El sexo sin experiencia y sin imaginación, es puramente instintivo y animal, tapa con tierra una necesidad inmediata y biológica, pero no enriquece la vida sensible y espiritual, ni estrecha la relación de la pareja, o de la “no pareja no etiquetada por miedo al compromiso libres como el viento” por cierto, el viento es ciego.
Te la pongo así, cuando tienes hambre, gozas con unos dulces o unas papitas con chingos de salsa, y lo gozas, gozas comerte eso, pero no satisfaces tu necesidad, y te devuelve, una inevitable sensación de más hambre, vacío, frustración y un reflujo estomacal que, puta madre como arde.
Debes sincerarte contigo y rascar dentro de ti, las ideas que se tienen frente al sexo. A veces solo es un vacío fértil o infértil, presencia de pasado, culpa.
Pero esto es un trabajo complejo, que a mas de uno le causaría una crisis, pequeña, grande, ¿me tengo amor? ¿Me quiero? ¿comercializo el amor de manera incorrecta? ¿Lo que te comes te nutre?.
